miércoles, 20 de junio de 2007

HAY DIAS PARA TODOS

Diariamente se conmemora algo. Toda persona está representada.
El tema es impulsar más llamadas y la compra de alguna pavada.

Festejan su día el taxista, los canillitas, veterinarios y el abogado,
también las secretarias, el ferretero y quién nos vende el pescado.

En lo particular, este mes de junio, se presenta doblemente grato,
porque me saludan, en mi condición de padre y por pseudo literato.

El tercer domingo es el Día del Padre, por propósitos comerciales,
buen pretexto, para rodear una mesa, con mis hijos de comensales.

Me recuerda cuando eran chicos y peleaban por sentarse a mi lado
o por ser quién me entregue el regalo, que yo mismo había pagado.

El 13 es el Día del Escritor, recordando a Lugones, en su natalicio
y me involucran en el saludo, a pesar que, lo mío, es sólo un vicio.

Cuando me montan al carro del Escritor, yo bajo el pie del estribo,
porque no me considero aquello, aunque de vez en cuando, escribo.

Me afeito con mayor asiduidad y pongo en ello mucho más esmero,
sin embargo, nunca llaman para felicitarme, en el Día del Barbero.

Pero, si se apunta a la paternidad, aparece el orgullo y me regocijo,
ya que me siento padre y no quién, de tanto en tanto, tuvo un hijo.

lunes, 21 de mayo de 2007

OPERA PRIMA

Es increíble, hace poco tiempo comencé a escribir en rima
y, hoy, se ofrece en las librerías, la que es mi ópera prima.

Sin haber vendido ningún libro, el éxito se descuenta, igual,
ya que, resulta un pingüe negocio, aunque, para la editorial.

Pensar, que pueda exhibirse con otros textos, me emociona,
talvez compartiendo un estante, con Borges o Doña Petrona.

Editar un libro es muy sencillo, todo es cuestión de pagarlo,
lo difícil, es encontrar un lector, con intención de comprarlo.

Sólo lo leyeron quiénes me quieren y, por ello, me alientan,
al someterlo a nuevas críticas, espero que éstas no mientan.

¿Quién será el individuo, que pague, por el primer ejemplar?
El que sea, alegrará a personas, de las que conozco un par.

A mí, por elegir mis versos, a pesar de ser escritor reciente
y al vendedor, pues de seguro, van a ascenderlo a gerente.

Si los ejemplares, apilados, no logran conmover a extraños,
tendré asegurados mis regalos, por los próximos diez años.

jueves, 17 de mayo de 2007

PEQUEÑO GIGANTE

Seguramente, debe desconocer, el tamaño de su proeza,
que devolvió la perdida alegría, donde todo era tristeza.

Este pequeño gigante, sólo perceptible con microscopio,
tuvo su cita, en el tercio externo, de la trompa de Falopio.

Recorrió unos quince centímetros, en alarde de presteza
y, al encontrarse con el óvulo, lo penetró con su cabeza.

Compitiendo con otras células, resultó el más capacitado
e inició la fecundación, por ser, quién primero ha llegado.

Trasladará sus características, al remedarse en nuevo ser,
si nacerá varón o será una nena y a quién se irá a parecer.

Fue la consecuencia del amor, de una historia compartida,
por dos personas, que hoy disfrutan, el milagro de dar vida.

Van a transcurrir varios meses, antes que podamos gozarlo,
aunque debe percibir que, ya, hemos comenzado a amarlo.

Con la noticia que seré abuelo, no quepo en mí, de contento,
porque, nunca pudo haber llegado, en un mejor momento.

Que esta vida que se gesta, traiga sonrisas y seque el llanto,
otorgándole una tregua, a quién hoy, está sufriendo tanto.

Después de muchas en contra, alguna debía darse a favor
y, a manera de compensación, no imaginaría una mejor.

Aunque se esté en los comienzos, de este milagroso proceso,
empezó a cambiar nuestra vida y, a mí, me alcanza con eso.

miércoles, 16 de mayo de 2007

EL AMOR DE TU VIDA

Cuando hayas superado la etapa de la atracción,
que provoca que la veas, con enfermiza iteración.

Cuando ya dejes de escribirle esas cartas de amor,
con la cursilería almibarada, inherente al soñador.

Cuando hayan mermado en ti, el deseo y la pasión,
que se instalan en tu mente, nublándote la razón.

Cuando notes que entregas un cariño más maduro,
menos desprejuiciado, casi racional y no tan puro.

Cuando, en ocasiones, tengas sentimiento de odio,
llegando a renegar, de haberla elevado a un podio.

Cuando, por su abandono, dejes de expresar temor,
llegando a pensar que, ausente, sería quizás mejor.

Cuando, acaso, en ti se despierte cierta desilusión,
por su inestabilidad, su complejidad e irresolución.

Cuando la hayas engañado, sintiéndote arrepentido
y, tarde te enteres, que ella también te ha mentido.

Cuando, por las lágrimas vertidas, desborden los ríos
y tus sensaciones, atraviesen, por todos los estadíos.

Cuando puedas subordinar tan distintos sentimientos,
colocando en la balanza, buenos y malos momentos.

Cuando tengas en claro, luego que todo haya pasado,
como habrás de soportar, que no esté más a tu lado.

Recién entonces, conociendo la respuesta obtenida,
lograrás desentrañar, si fue, el gran amor de tu vida.

sábado, 28 de abril de 2007

MUJERES CON HISTORIA

Que Adán vestía hoja de parra, se ocupó de que trascendiera, él,
pues, Eva lo descalificaba, aludiendo a esa hoja, como de laurel.

A Naama, la esposa de Noé, se le recuerda como una tonta, rubia,
que alertó al marido “No saques el arca, que está anunciada lluvia”

Medea, desafió a enemigos de Aquiles, dueño de imbatibles dones,
diciendo que, en tiro con arco y flecha, no le llegaban a los talones.

Penélope, tejía y destejía y, de su fenomenal paciencia, hacia alarde.
Cuando Ulises iba a navegar, preguntaba ¿Vas a llegar muy tarde?

Dalila, cortó el cabello de Sansón, dejándolo a merced de la gentuza.
Le mintió “Alcanzame una Prestobarba, que voy a sacarte la pelusa”.

Enrique VIII se quejaba de Ana Bolena, quién al amar tenía pereza,
e hizo lo necesario, para que no vuelva a simular, dolores de cabeza.

Popea, segunda esposa de Nerón, cuando discutían, atacaba su ego,
imputándole que no hacía asado, porque no sabía prender el fuego.

Josefina, amor de Napoleón, se jactaba de haberlo ayudado bastante,
porque cuando ella lo conoció, traía una mano atrás y otra adelante.

Remedios, consorte de San Martín, intentaba no resultar un estorbo,
donó sus joyas, cosió uniformes, pero no se bancaba el sable corvo.

Estos ejemplos lo demuestran, ocurrió así y no hay nada que hacer,
en toda época, detrás de un gran hombre, rompía las bolas su mujer.

martes, 17 de abril de 2007

EL SALUDO

El saludo tiene matices y, define,
la personalidad de quién lo emite,
cada cual saluda como sabe o le nace.
No abunda quién lo ejercite.

Puede ser muy expresivo,
con inclusión de beso, abrazo y palmadita
o, agitando reiteradamente las manos,
si la distancia lo imposibilita.

Está el que murmura y, lo refuerza,
haciendo un gesto con la cabeza.
Nunca se sabe, si lo hace por desganado
o una extremada delicadeza.

Entre militares se saludan con rigidez,
con un sonoro golpe de tacos.
Los empresarios se estrechan las manos,
así los negocios sean flacos.

Cuando se comienza con un “¿Cómo estás?”
ya se sabe la respuesta,
infaliblemente rebotará “Bien, ¿y vos?”.
No esperen réplica opuesta.

Si usas el “Buen día” por “Buenos días”,
puede ser por dos motivos,
que presumes encuentros diarios,
para reiterar deseos tan positivos,

o que, por una cuestión de mezquindad,
tus buenos augurios atesoras,
y, cuando finalmente los distribuyes,
vencen a las veinticuatro horas.

Cuando se saludan entre las mujeres,
el beso no puede estar excluido,
nunca llegan a aproximar sus rostros,
pero, con la boca, meten ruido.

El saludo es urbanidad,
con el que se relacionan personas civilizadas,
aunque, también saludan los boxeadores,
antes de cagarse a trompadas.

miércoles, 11 de abril de 2007

TU DIARIO

Desempolvaste tu diario íntimo, que encontraste arrumbado,
en el que, de joven, volcabas vivencias; memorias del pasado.

En él dejabas constancia de amores, temores y experiencias,
y, por tenerlo a buen resguardo, te confesabas sin reticencias.

Usando de señaladores, flores marchitas y boletos de tranvía,
subrayabas aquellos momentos, que te emocionan, todavía.

Describiste, minuciosamente, tu primer baile y primer beso,
más, algo que descubriste sola, porque no se hablaba de eso.

Del labial de tu primera cita, quedó un recuerdo perdurable.
En sus hojas, posaste tus labios, como un sello inalterable.

A medida que crecías, fuiste haciendo un relato más prolijo,
desmenuzando tus sensaciones, del casamiento y cada hijo.

De aquel ingenuo "Hoy lo vi", pasaste a desnudar tu alma,
por el trazo se reconoce, cuando hubo angustia o lene calma.

Hoy, al reinscribir tu historia, luego de años de hojas vacías,
retomas, para testimoniar, que todas las faltas fueron mías.

Asoma el resentimiento, por una vida, que crees desperdiciada,
como si los años que vivimos juntos, no hubieran dejado nada.

Buscando recuperar tiempo perdido, tus citas son espaciadas,
refiriéndote sólo a recuerdos tristes y pasiones desencontradas.

Haces evidente tu falta de intención, por cerrar heridas viejas,
convirtiendo a tu hermoso diario, en utilitario libro de quejas.