Mi amigo Cándido, era una persona muy crédula e inocente,
que no tenía malicia y, confiaba, en la conciencia de la gente.
No creía que hubiese quién atropelle con su auto y se escape.
(Yo le manifestaba que, entonces, estaría viviendo en un taper).
Ignoraba que corrieran picadas, haciendo que el motor ruja,
(Fue cuando comenzó mi duda, si no se mudó a una burbuja).
Pensaba que en un hospital público, se atiende bien al enfermo.
(Ante ello, fue que le pregunté si, acaso, él vivía en un termo).
Por confiar en la conducta social, iría a llevarse gran chasco,
un día que salía de su casa (Que, en realidad, era un frasco).
Aquella vez, atravesando una avenida, por la senda peatonal,
un auto, corriendo carreras, lo arrolló, en un embate mortal.
El conductor, sin detenerse, continuó su vertiginosa marcha.
Quedando, agonizando, en medio de una sangrienta mancha.
Luego de esperar horas, la ambulancia, murió en el hospital.
Los médicos estaban de paro, faltando vendas e instrumental.
Me quedé con ganas de recriminarle, por haber sido confiado.
Seguramente, desde su nube de pedos, ya habrá reflexionado.
martes, 15 de julio de 2008
EL GATO Y EL OVILLO
Viendo a un gatito jugar, con un completo ovillo de lana
y al otro extremo, enhebrar su aguja, una dama anciana.
Imaginé esta metáfora, acerca de lo vivido y lo por delante,
mientras la viejita teje la bufanda o, quizás, sea un guante.
Al nacer, se me confió un ovillo, igual que a mis hermanos,
que devanaron nuestros padres, usando más que las manos.
La lana ovillada representa el futuro, lo que resta por vivir,
los puntos en ambas agujas, lo que fuimos capaces de urdir.
Al tiempo que tejemos y vemos a la prenda ir progresando,
el ovillo se reduce, igual que la vida que nos va quedando.
Para que el tejido no resulte monótono o sobrio en demasía,
hay que ir insertando, cada tanto, algunos puntos fantasía.
Ojalá que al acabarse mi ovillo, sepa discernir y comprenda,
a la vista de lo realizado, si quedé conforme con la prenda.
A pesar que en nuestra vida, que es una permanente puja,
no faltará un gato, que tire del ovillo y desenhebre la aguja.
y al otro extremo, enhebrar su aguja, una dama anciana.
Imaginé esta metáfora, acerca de lo vivido y lo por delante,
mientras la viejita teje la bufanda o, quizás, sea un guante.
Al nacer, se me confió un ovillo, igual que a mis hermanos,
que devanaron nuestros padres, usando más que las manos.
La lana ovillada representa el futuro, lo que resta por vivir,
los puntos en ambas agujas, lo que fuimos capaces de urdir.
Al tiempo que tejemos y vemos a la prenda ir progresando,
el ovillo se reduce, igual que la vida que nos va quedando.
Para que el tejido no resulte monótono o sobrio en demasía,
hay que ir insertando, cada tanto, algunos puntos fantasía.
Ojalá que al acabarse mi ovillo, sepa discernir y comprenda,
a la vista de lo realizado, si quedé conforme con la prenda.
A pesar que en nuestra vida, que es una permanente puja,
no faltará un gato, que tire del ovillo y desenhebre la aguja.
MUJER CASADA
Mi amigo siempre me advirtió, que iba a liarme la vida.
Ya me lo insinuó al conocernos, en la primera salida.
Me vaticinó que los problemas me vendrían en cascada,
si seguía insistiendo en salir, con aquella mujer casada.
Pensaba, y no se equivocaba, que la casada es peligrosa.
Que, con el pasar del tiempo, se va volviendo ambiciosa.
Sugirió, también, que pronto Iba a desnudar otra arista,
mostrando, ahora sin disimulo, su costado más egoísta
Consideró, que sería una tarea que no sabría de reposo,
hacer feliz y siempre conformar, a esa mujer con esposo.
Decía que esa mujer casada, de momento, encantadora,
muy pronto, mostraría las uñas, de hábil manipuladora.
En más de una oportunidad, me insistió en que la dejara,
que se volvería más insufrible, ya con arrugas en su cara.
Que busque acercarme a otra mujer, joven y más entera,
pero, por sobre todas las cosas, de estado civil: Soltera.
Todavía hoy no sé, por qué nunca le hice caso a mi amigo.
Será acaso, que esa mujer casada, estaba casada conmigo.
Ya me lo insinuó al conocernos, en la primera salida.
Me vaticinó que los problemas me vendrían en cascada,
si seguía insistiendo en salir, con aquella mujer casada.
Pensaba, y no se equivocaba, que la casada es peligrosa.
Que, con el pasar del tiempo, se va volviendo ambiciosa.
Sugirió, también, que pronto Iba a desnudar otra arista,
mostrando, ahora sin disimulo, su costado más egoísta
Consideró, que sería una tarea que no sabría de reposo,
hacer feliz y siempre conformar, a esa mujer con esposo.
Decía que esa mujer casada, de momento, encantadora,
muy pronto, mostraría las uñas, de hábil manipuladora.
En más de una oportunidad, me insistió en que la dejara,
que se volvería más insufrible, ya con arrugas en su cara.
Que busque acercarme a otra mujer, joven y más entera,
pero, por sobre todas las cosas, de estado civil: Soltera.
Todavía hoy no sé, por qué nunca le hice caso a mi amigo.
Será acaso, que esa mujer casada, estaba casada conmigo.
miércoles, 20 de febrero de 2008
PARADOJA
En sus últimos años llevó una vida monótona y miserable,
de tal chatura y mediocridad, que le resultaba intolerable.
Los días se sucedían lejos de eventos sociales o diversiones,
ni eso, ni tampoco poder pensar, en tomar unas vacaciones.
Cansado de ir, de su casa al trabajo y del trabajo a su casa,
se prometió, firmemente, que sería la ultima vez que le pasa.
Proyectó unas vacaciones, cosa por tantos años postergada,
no consiguiendo que ninguno se acoplara a esa escapada.
Para recuperar tiempo perdido se fue al mar y las montañas
llevando ropa de playa, pero también una carpa y las cañas.
Ascendió hasta un monte, rematado con un Cristo Redentor
al que siempre invocaba, en tiempos, en que se sentía peor.
Quiso acceder al pie de la cruz, en el que había un santuario,
para agradecer al Todopoderoso, que lo liberó de su calvario.
Paradoja del destino, él, que ya no soportaba aquella, su vida,
termino su existencia, porque su corazón no toleró esa subida.
de tal chatura y mediocridad, que le resultaba intolerable.
Los días se sucedían lejos de eventos sociales o diversiones,
ni eso, ni tampoco poder pensar, en tomar unas vacaciones.
Cansado de ir, de su casa al trabajo y del trabajo a su casa,
se prometió, firmemente, que sería la ultima vez que le pasa.
Proyectó unas vacaciones, cosa por tantos años postergada,
no consiguiendo que ninguno se acoplara a esa escapada.
Para recuperar tiempo perdido se fue al mar y las montañas
llevando ropa de playa, pero también una carpa y las cañas.
Ascendió hasta un monte, rematado con un Cristo Redentor
al que siempre invocaba, en tiempos, en que se sentía peor.
Quiso acceder al pie de la cruz, en el que había un santuario,
para agradecer al Todopoderoso, que lo liberó de su calvario.
Paradoja del destino, él, que ya no soportaba aquella, su vida,
termino su existencia, porque su corazón no toleró esa subida.
viernes, 28 de diciembre de 2007
EL VIGILADOR
Cumplía tareas en un Country, muy exclusivo, de Pilar,
en una empresa que resguardaba la seguridad familiar.
La dama, era la esposa de un personaje muy poderoso,
conocido por ser violento y de comportamiento mafioso.
Él se esmeraba para atenderla, servicial y complaciente,
ella correspondía con buen trato, para nada indiferente.
Un día decidieron vulnerar línea tan peligrosa como fina,
entregándose al prohibido placer, destilando adrenalina.
Desafiando los peligros que semejante ofensa entrañaba,
lo hizo entrar a su cuarto, mientras su esposo no estaba.
Al día siguiente, el vigilador leyó en su teléfono celular
un resumido mensaje de texto: “Tenés que irte de Pilar”.
Escapando del mafioso engañado, renunció a su trabajo,
se mudó de domicilio y, hasta el celular, arrojó río abajo.
La mujer no supo nada de él, manteniéndose expectante,
aún con su piel irritada, por el profuso vello del amante,
Descartando que se ofendiera, al punto de huir y renunciar,
sólo porque con un mensaje le dijera “tenes q irte a depilar”
en una empresa que resguardaba la seguridad familiar.
La dama, era la esposa de un personaje muy poderoso,
conocido por ser violento y de comportamiento mafioso.
Él se esmeraba para atenderla, servicial y complaciente,
ella correspondía con buen trato, para nada indiferente.
Un día decidieron vulnerar línea tan peligrosa como fina,
entregándose al prohibido placer, destilando adrenalina.
Desafiando los peligros que semejante ofensa entrañaba,
lo hizo entrar a su cuarto, mientras su esposo no estaba.
Al día siguiente, el vigilador leyó en su teléfono celular
un resumido mensaje de texto: “Tenés que irte de Pilar”.
Escapando del mafioso engañado, renunció a su trabajo,
se mudó de domicilio y, hasta el celular, arrojó río abajo.
La mujer no supo nada de él, manteniéndose expectante,
aún con su piel irritada, por el profuso vello del amante,
Descartando que se ofendiera, al punto de huir y renunciar,
sólo porque con un mensaje le dijera “tenes q irte a depilar”
sábado, 15 de diciembre de 2007
CONFUNDIDOS
Luego de años, no saben de su pareja, en que punto se encuentra,
si queda algo de aquel amor, o es mayor el odio que los enfrenta.
Cada uno recrimina al otro, como el causante de sus frustraciones,
lejos quedó aquel tiempo, que se transferían mejores sensaciones.
Si aquella fascinación de adolescentes, que hizo que los encumbre,
se fue diluyendo, paulatinamente, para dejar paso a una costumbre.
Si están más cómodos en las discusiones diarias, con sus reproches,
que en sus cuartos, cuando disponen, de la soledad de sus noches.
Si se perdieron, inexorablemente, aquellos encuentros con pasión
y en el presente, sólo alimentan una farsa, no exenta de compasión.
¿Hasta cuando han de cargar la cruz, que cada quien lleva consigo?
Uno que no puede con su existencia y, el otro, en su papel de testigo.
Eternamente, retroceden en su enojo, buscando salvar algún retazo,
para acabar, como lo estuvieron siempre, confundidos en su abrazo.
Contrariando el voto conyugal, hecho al emprender la melada luna,
seguirán con su relación tumultuosa, hasta que la muerte los reúna.
si queda algo de aquel amor, o es mayor el odio que los enfrenta.
Cada uno recrimina al otro, como el causante de sus frustraciones,
lejos quedó aquel tiempo, que se transferían mejores sensaciones.
Si aquella fascinación de adolescentes, que hizo que los encumbre,
se fue diluyendo, paulatinamente, para dejar paso a una costumbre.
Si están más cómodos en las discusiones diarias, con sus reproches,
que en sus cuartos, cuando disponen, de la soledad de sus noches.
Si se perdieron, inexorablemente, aquellos encuentros con pasión
y en el presente, sólo alimentan una farsa, no exenta de compasión.
¿Hasta cuando han de cargar la cruz, que cada quien lleva consigo?
Uno que no puede con su existencia y, el otro, en su papel de testigo.
Eternamente, retroceden en su enojo, buscando salvar algún retazo,
para acabar, como lo estuvieron siempre, confundidos en su abrazo.
Contrariando el voto conyugal, hecho al emprender la melada luna,
seguirán con su relación tumultuosa, hasta que la muerte los reúna.
lunes, 15 de octubre de 2007
TE EXTRAÑO A RABIAR
Te extraño a rabiar, acaso, porque te intuyo tan distante,
que sólo vuelves con las fotos, que atesoro en un estante.
Puedo recordar tiempos más dichosos, en cada fotografía,
será que todos, ante una cámara, fingimos cara de alegría.
Me descubro, con frecuencia, rememorando aquel pasado,
para tapar este presente, para el que no estaba preparado.
Oye, vida, cuando me tratabas bien, no te di importancia,
creí que me correspondía, que lo gané desde mi infancia.
Que todo sería fácil, que nada malo habría de ocurrirme,
pensaba que, de tanto ser feliz, terminaría por aburrirme.
Ahora que me das la espalda, te pido que te des la vuelta
y me ayudes con mi existencia, que la tengo algo revuelta.
¿Donde estas?, ¿Donde te has ido? Necesito que regreses,
aunque sea unos instantes y, si luego quieres, desapareces.
Me asaltan las nostalgias, cuando revuelvo en mi interior,
te estoy extrañando a rabiar, mi escurridiza vida anterior.
que sólo vuelves con las fotos, que atesoro en un estante.
Puedo recordar tiempos más dichosos, en cada fotografía,
será que todos, ante una cámara, fingimos cara de alegría.
Me descubro, con frecuencia, rememorando aquel pasado,
para tapar este presente, para el que no estaba preparado.
Oye, vida, cuando me tratabas bien, no te di importancia,
creí que me correspondía, que lo gané desde mi infancia.
Que todo sería fácil, que nada malo habría de ocurrirme,
pensaba que, de tanto ser feliz, terminaría por aburrirme.
Ahora que me das la espalda, te pido que te des la vuelta
y me ayudes con mi existencia, que la tengo algo revuelta.
¿Donde estas?, ¿Donde te has ido? Necesito que regreses,
aunque sea unos instantes y, si luego quieres, desapareces.
Me asaltan las nostalgias, cuando revuelvo en mi interior,
te estoy extrañando a rabiar, mi escurridiza vida anterior.
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