martes, 17 de julio de 2007

NO QUIERAS SABER

Un día quise saber, que había sido, de mis antiguos amores,
si me recordaban con cariño o conservaban viejos rencores.

Si, finalmente, a cada una le llegó, el hombre de sus sueños
y mantienen viva la llama, que hace que aún ardan los leños.

Quise conocer si se enamoraron, se casaron, tuvieron hijos,
en cualquier orden que lo hicieran, nada agrega ser prolijos.

Se fueron mudando y yo desconocía sus nuevas direcciones,
debiendo hacer, para encontrarlas, discretas investigaciones.

A algunas pude ubicar por teléfono, a otras, en su domicilio,
hallarlas demandó mucho trabajo, no fue un asunto sencillo.

Mariana me confesó, que su matrimonio vivía cual condena,
que su esposo bebía y le golpeaba, sin luego demostrar pena.

Marcela colgó al oír mi voz y, aunque me asumo algo lerdo,
interpreté, de inmediato, que no conserva un buen recuerdo.

Claudia, se enredó con alguien, que después supo era ladrón
y, más tarde, al caer él preso, llegó a ejercer la prostitución.

Alicia, comparte sus días con uno, que se reveló homosexual,
que no la toca ni con un chorro de soda, pero lo quiere igual.

A María, la localicé en precaria vivienda, de un asentamiento,
donde su marido, un jugador, la envió, al dejarla sin sustento.

Sus realidades me conmovieron, aunque mi autoestima perdí,
cuando, a pesar de todo, admitieron, que les fue mejor sin mí.

viernes, 13 de julio de 2007

LA MALCO

Siempre acre, disconforme, con actitud de resentida,
marchaba aquella mujer, a los sopapos, por la vida.

Pese a que tenía juventud, como para verse contenta,
lucía avejentada y, aún, no había cumplido cuarenta.

Los momentos amables, se desvanecían muy deprisa,
su mal carácter le impedía, que esbozara una sonrisa.

Fue bautizada "La Malco", por la maliciosa vecindad,
porque nunca le fueron advertidos, atisbos de felicidad.

No se soportaba a sí misma, renegando hasta de su Fe,
maldecía por su mal presente, por lo que pudo y no fue.

Un día tomó conciencia, que su existencia a contramano,
con voluntad, podría suplirla, por aquel bienestar lejano.

Aceptó que hay quiénes, con su suerte no están contentas,
pero que ella, para intentarlo, contaba con herramientas.

Admitió su actualidad, con calma y serena resignación,
dejando a un costado la bronca y poniéndose en acción.

Se obligó a compartir, recuperó a sus antiguas amigas,
su jardín lo sembró de rosas, donde antes había ortigas.

Fue alterando su presente, al despojarse de malas vibras
y volvió a sentir satisfacción, en sus más íntimas fibras.

Ya no masculla injustas ofensas, está más tierna su voz,
todo cambió desde entonces, ya no esta "mal co"n Dios.

PAGAR ES MI PLACER

Quienes lean esto, se pondrán de acuerdo y coincidirán,
que lo mío no es muy frecuente, que soy carne de diván.

Cuando llegan las facturas a mi casa, apenas las recibo,
salgo disparado a pagarlas, como un gesto compulsivo.

Impuestos, tasas y contribuciones, su monto no discuto,
pues, por sobre todas las cosas, al pagarlas, lo disfruto.

Estoy eternamente al día y, los que conocen mi historia,
saben que nunca en mi vida, me acogí a una moratoria.

Mis hijos no me comprenden, dicen que soy masoquista,
pues gozo formando una fila, hasta acabar con mi lista.

A pesar que la cola no avanza y estoy, por horas, estático,
no cambiaría esa experiencia, por un débito automático.

Cuando permuto mi dinero, por papeles con sello de caja,
yo no sé como explicarlo, es …es como hacerme una paja.

Si, por algún motivo, no llegaran en término, las extraño.
¿Cómo no lo comprenden? que el deberlas me hace daño.

Todavía guardo, con orgullo, mostrándolo a tanta gente,
aquel impuesto al automotor, para el Incentivo Docente.

No estoy de acuerdo, con quien dice que no se reconoce
a un escrupuloso pagador, que es auténtico y no es pose.

En el banco, no paso inadvertido, por ser tan concienzudo,
cuando me ven, todos murmuran "Vino otra vez el boludo".

jueves, 5 de julio de 2007

EN EL RECORRIDO INVERSO

Como los hombres de mi edad, transito el camino inverso,
voy describiendo una parábola, para regresar al comienzo.

Igual que todos, asomé mi cabeza por la vulva de mi madre,
desgarrándole los tejidos, para el desagrado de mi padre.

Mi primer contacto con el mundo, tuvo su arista despiadada,
cuando alguien, para que llorara, me asestó una palmada.

No fui hermoso al nacer; sin pelo y con mi boca desdentada,
con toda la epidermis con arrugas y de tonalidad azulada.

Por meses, me hice caca y pis encima y, además, me babeaba.
Tardé mucho en caminar porque, al principio, nomás gateaba.

Mis padres fueron los primeros, en enseñarme algunas cosas.
En los colegios, a los que luego asistí, no todas fueron rosas.

Al manifestarse mi sexualidad, me masturbaba, por instinto,
descubriendo, pasado un tiempo, que con chicas es distinto.

Más tarde, los compromisos: Trabajo, novia, esposa después.
Llegaron los hijos, los nietos, en la calma vida del burgués.

Ahora son mis hijos, quienes pretenden darme las lecciones.
Mientras tanto, estoy disfrutando de mis últimas erecciones.

Gateo todo lo que puedo, por una teta quedo embelesado,
cuesta controlar mis esfínteres y encuentro el cojín babeado.

Voy perdiendo la vista, me abandonan mis dientes y el cabello
y mi piel, que se está arrugando, perdió su antiguo destello.

Para trabajar hoy no me quieren, con llorar no consigo nada
y me mandan a la... de mi madre, con una nueva palmada.

viernes, 29 de junio de 2007

USURA

Estimado Oficial de Cuentas, encargado de mi existencia,
les escribo muy contrariado, pues abusan de mi paciencia.

Analizando prolijamente el resumen, considero estar al día,
sin embargo, persisten en debitar, mis momentos de alegría.

Estoy revisando en las columnas, de su sistema computado,
pocos asientos en el Haber y un Debe, de facturas recargado.

En mi cuenta se asentó un gozo, que sólo duró un momento
porque, al juzgarla inadecuado, efectuaron el contra-asiento.

Hace más de sesenta años, cuando rubricamos los contratos,
se estipuló que recibiría, momentos felices y, otros, no gratos.

Si la cuestión es nivelar las cuentas, entre presente y pasado,
con tantos momentos adversos, lo bueno, estaría amortizado.

Agradezco todo lo bello vivido, que me brindó una etapa rica,
lo que hace tiempo están cobrando, aplicando la letra chica.

Diga señor, cuánto les debo, por las satisfacciones recibidas.
Si, para pagar, alcanzará con ésta o necesitaré de más vidas.

Si estarían predispuestos, a adjudicarme un crédito puente,
que me transfiera algo de dicha, por estos días, tan renuente.

¿No estarán queriendo cancelar mis permanencias terrenales
y donde piensan enviarme, acaso, no se aceptan mis avales?

Alguna vez controlé deudores y sé entender cualquier enojo,
cuando morosos no se hacen cargo, de sus números en rojo.

Pero, a lo largo de mi vida, demostré ser un estricto pagador,
sin embargo, me están enviando, de continuo, un cobrador.

Intento hablar con su Jefe, pero la línea da siempre ocupada
y si logro comunicarme, una voz angelical, filtra mi llamada.

Si tanta insistencia por cobrar deudas antiguas, aún perdura,
no considero su precio razonable, sino otra forma de usura.

miércoles, 27 de junio de 2007

ROPA SUCIA

A jovencitos en departamentos, que habitan en soledad,
bancan sus padres de campo, para estudiar en la ciudad.

Por un PH, próximo a la facu, piden lo que se les antoja,
a chacareros, que sacrificarán, muchos quintales de soja.

Aprenden a valerse solos, mostrando una actitud valiente,
aunque jamás tienden la cama, ni comen comida caliente.

Cada tanto regresan a casa, atraídos por un plato de sopa,
llevando un gran cargamento, con sucias mudas de ropa.

Las madres, que saben, que puede esperarse de sus hijos,
antes de dedicarse a las prendas, se ponen unos barbijos.

Hay tanta ropa de los bolsos, que nunca acceden al fondo
y al descorrerse los cierres, les invadirá un tufo hediondo.

Se inundará todo el ambiente, con ese perfume distintivo,
de las remeras impregnadas, de desodorante sobre chivo.

Luego, aparecerán en escena, medias que se paran solas
y los calzoncillos, viciados, de un persistente olor a bolas.

En algo no transigirán: Las sabanas que usan sus varones,
estampadas por todas partes, con sospechosos lamparones.

Una colección, muy “acabada”, de poluciones nocturnas,
más muchos “votos en blanco” que no encontraron urnas.

No usarán lavarropas, ni fregarán con jabón en escamas,
los dirigirán al Lave-Rap, con la ropa sucia de sus camas.

Entonces, los regresos de los hijos, siempre tan esperados,
por un “quita de ahí esas pajas”, terminarán empañados.

miércoles, 20 de junio de 2007

SABER VOLAR

Un día descubrió que, como un pájaro, él podía volar
y desde entonces, de las alturas, se ha negado a bajar.

Se acostumbró a la compañía de aves de bello plumaje,
las que escoltan su vuelo, cada vez que encara un viaje.

Desde su posición encumbrada, se distanció de la gente,
logrando que, en tierra firme, ya no tenga un referente.

La perspectiva lo indujo, a que se sienta un ser superior,
por liderar bandadas de especies, de una escala inferior.

Las aves se alineaban tras él, sin emitir ni un solo grito,
porque es sencillo sojuzgar la voluntad de un pajarito.

Sin tener un padre Dédalo, para que bien le aconsejara,
se elevó sin los recaudos que la prudencia encomendara.

Voló tan alto que, como Icaro, el sol chamuscó sus alas,
golpeándose contra el suelo, dónde lo juntaron con palas.

En su larga convalecencia, le sobró tiempo para meditar
que sin renunciar a su esencia, también se puede volar.

Retornó menos presuntuoso, comprendiendo su desliz,
ya no trata de imitar al águila, sino a la humilde perdiz.

Volar es bueno, para eludir a la trampa que te encierra,
aunque hay que saber andar, con los pies sobre la tierra.