Cuando se ocultan algunas verdades o se falsean ciertas cosas,
si es para hacer un bien, se acepta, que son mentiras piadosas.
Si al niño le niegan helado, diciendo que el dinero no alcanza,
podría ser que lo hagan, para evitarle algún dolor en la panza.
Su novia le regaló una corbata, que era un verdadero suplicio,
agradecido, dijo que le encantó, pues la compró con sacrificio.
Al enterarte de alguien, que está haciendo dieta para adelgazar,
le dirás que está más delgado, porque es lo que quiere escuchar.
Le invitaron a compartir el asado, que más parecía un puchero,
igual pidió un aplauso para el asador, reconociendo su esmero.
A un anciano que pregunta por alguien, que llevó el sepulturero,
no tiene sentido afligirlo y, se le miente, que se fue al extranjero.
Al amigo que muestra su nuevo auto, pondrás tu cara más grata,
cómo decirle que fue una mala inversión y se compró una batata.
Mi mujer suele indagar si fui fiel e, invariablemente, digo que sí,
aquí, la mentira es piadosa y pertinente, ya que me apiado de mí.
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